El paralítico de Betesda y La esparanza en los hombres

miércoles, 27 de julio de 2011

6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?
7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.

Luego de estar echado 38 años palalitco se revela que su esperanza estaba puesta en alguien que le lleve al estanque.  Pero descubre que los otros no solo no le ayudan sino que ellos toman la ocación para sí mismos.

Queda evidente que la esperanza del hombre no puede estar puesta sobre otros hombres.  Solo Jesús puede se nuestra esperanza.

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